En general hemos ligado la innovación a el desarrollo de nuevos productos o a mejoras incrementales en los procesos, esto de la mano de una alta tecnología, la realidad de los países latinoamericanos, y en especial de Chile, los cuales invierten bajas cifras en I+D (investigación y desarrollo) y en donde además existe una baja asociatividad entre los centros de I+D y la empresas, hace que la cadena que concluye con el valor económico de la innovación se vea truncada.
Ante este escenario, parece que la empresas de esta parte del mundo se vean con poca chance de competir en la grandes ligas, y que sólo se limiten a seguir e imitar los que ocurre en el resto del mundo.
En un documento desarrollado por Alejandro Ruelas-Gossi, nos presentan Un inetesante dilema. La empresa de cementos Cemex se enfrentaba al siguiente desafío: como entregar en el mismo día y lo más rápido posible la mezcla de cemento a contratistas que acostumbraban cambiar sus pedidos a última hora. Fue así como los ejecutivos de Cemex viajaron hasta Houston y visitaron el centro de llamados de emergencia del 911, los cuales podían reunir a un equipo paramédico en diez minutos para salvar una vida. Esto los llevo a pensar que de igual manera existía una forma de mejorar el proceso de entrega de las mezclas. Inspirado en el modelo de emergencias médicas Cemex, gracias a la tecnología TI y a la instalación de GPS en la flota de camiones lo cual permitía localizar la ubicación de cada uno de estos camiones logrando llegar con la mezcla exacta a los lugares de construcción cuya demanda era cambiante. Así la empresa fue capaz de garantizar la entrega de la mezcla en sólo 20 minutos, muy inferior a las 3 horas que demoraba antes. Los clientes no solo reciben un servicio sustancialmente más sensible a su demanda, sino que los costos de entrega de las mezclas se redujeron en un 35%.
Si revisamos el caso, ninguna de las tecnología utilizadas por Cemex, son especialmente innovadoras, ni las tecnologías TI, ni los GPS, ni el Terminal de información. Pero la integración de diferentes tecnologías en un nuevo proceso lógico es una admirable innovación, no es una innovación en el producto, la mezcla de cemento sigue siendo la misma, la innovación se produce en el modelo de negocio.
Si pensamos en la mejora gradual o radical en productos o al desarrollo de nuevos productos con alta tecnología, es poco lo que las empresas de Latinoamérica pueden hacer, a este tipo de innovación se le denomina de “t pequeña” ya que sólo se centra en un aspecto del negocio: el producto.
Alejandro Ruelas-Gossi incorpora, como contraste de este tipo de innovaciones, la denominada “T grande”, la cual se enfoca en las innovaciones en los modelos de negocio y no en la innovación en productos, así cambia las reglas del juego competitivo.
Es en este tipo de reglas, es en este tipo de juego en donde las empresas de Latinoamérica si pueden integrarse, como lo hizo la propia Cemex, la cual tiene ventas anuales por sobre los US$6.500 millones en más de 30 países.
Las empresas que recurren a innovaciones de t pequeña, basan su ventaja competitiva en el desarrollo de nuevos productos, un ejemplo de estas industrias es la biotecnológica, la cual requiere tener el conocimiento especializado mediante patentes y/o licencias para agregar valor a sus productos.
La economía de T grande, en cambio, ocurre cuando una empresa busca ventaja competitiva en otras áreas de funcionamiento de la organización, como operaciones, comercial, marketing, entre otras. Hablamos de T grande porque el cambio proviene de más de una fuente.
Cuando
Así se puede afirmar que:
Mientras más commodity o indiferenciado es el producto mayor T.
Mientras menos commodity es el producto, menor es la t.
Mientras menos desarrollada es la economía, más grande
La economía de T grande es impulsada por ideas.
Mientras más lento es el ciclo tecnológico del producto, más grande
Fuente:Hardvard Businness School Publishing Corporation
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